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Las ambiciones de JD Vance para 2028, a la espera de las legislativas y el aval de Trump

Washington, 25 oct (EFE).- Las aspiraciones presidenciales de JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos y favorito de los republicanos para 2028, siguen en el aire, pendientes del resultado de las legislativas de noviembre y de un respaldo explícito de Donald Trump que aún no llega.

El político de Ohio, de 42 años, encabeza las encuestas para suceder a Trump como candidato presidencial republicano, por delante del secretario de Estado, Marco Rubio, pero mantiene la cautela para evitar un paso en falso ante las insistentes preguntas de los medios.

Aunque Vance reitera que ahora está centrado en las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, ha comenzado a expresar con mayor claridad su confianza en recibir el aval de Trump para 2028, unas expectativas que el presidente ha enfriado.

“Creo que si me presento, el presidente me respaldará”, dijo el lunes en una entrevista con la plataforma 2Way al ser preguntado por una posible candidatura, aunque reconoció que no había hablado con Trump al respecto.

Un día después, ambos protagonizaron un momento de cierta incomodidad ante la prensa en el Despacho Oval, cuando Trump evitó comprometer su apoyo a Vance, que se encontraba detrás de él.

“No me ha hablado de ello. Es irrelevante. Todavía es muy pronto, tenemos que superar las elecciones de medio mandato y veremos cómo va”, dijo entonces el mandatario.

A la espera de las legislativas

Los republicanos afrontan una prueba de fuego en noviembre: las encuestas apuntan a que los demócratas les arrebatarán la mayoría en la Cámara de Representantes y tienen posibilidades de hacer lo mismo en el Senado, lo que podría complicar los últimos dos años del segundo mandato de Trump.

Con independencia del resultado, Vance parece encaminado a intentar suceder al mandatario. Desde hace más de nueve décadas, prácticamente todos los vicepresidentes han aspirado a llegar a la Casa Blanca, con la excepción de Dick Cheney, explica a EFE Joel Goldstein, investigador especializado en la Vicepresidencia estadounidense.

“Yo esperaría que el vicepresidente Vance hiciera evidentes sus intenciones en algún momento después de las elecciones de mitad de mandato”, agrega el experto, quien señala que no hay precedentes de que un mal resultado en las legislativas frustre por sí solo una candidatura presidencial.

Vance intenta desde hace tiempo marcar un perfil propio dentro de la Administración y ha expresado reservas, por ejemplo, sobre la guerra de Irán, en sintonía con las bases trumpistas que rechazan el intervencionismo exterior.

Esta misma semana ha evitado respaldar la reelección del primer ministro Benjamín Netanyahu en Israel y ha reivindicado su estilo confrontativo al defender un polémico anuncio de campaña en Ohio que ha suscitado críticas entre sus propios compañeros de partido.

El factor Trump

El apoyo de Trump se perfila como un factor clave, dado que el Partido Republicano se ha transformado a su imagen y semejanza en los últimos años.

El presidente ha elogiado tanto a Vance como a Rubio como posibles sucesores, al tiempo que sigue deslizando la idea de que él mismo podría volver a presentarse, pese a que la Constitución le impide aspirar a un tercer mandato.

La última vez fue este mismo jueves, en un mitin electoral, cuando dijo que merece presentarse de nuevo porque le hicieron “trampa” en las elecciones de 2020, que perdió frente a Joe Biden y cuya derrota nunca ha reconocido.

Según el agregador de encuestas de RealClearPolitics, Vance es el claro favorito de los republicanos para suceder a Trump, con un 39,1% de las preferencias, por delante del 23,8% de Rubio. El secretario de Estado, sin embargo, tiene cada vez más presencia pública y no ha descartado volver a buscar la Presidencia.

Para Goldstein, el respaldo explícito de Trump sería “muy importante para que Vance obtenga el apoyo” del movimiento MAGA, pero, dado el carácter del presidente, es probable que demore ese aval para no compartir protagonismo en el último tramo de su mandato.

No sería algo inédito: los presidentes no siempre han respaldado a sus vicepresidentes antes de que estos obtengan la nominación. Lo que sí está claro, según el experto, es que los medios contarán cada minuto que pase sin que Trump lo haga, una situación que podría resultar “vergonzosa” para Vance.

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